viernes, 13 de enero de 2012

TARDE DE KATANAS

Esta tarde la he dedicado a disfrutar en compañía de Carmen viendo a nuestros  niños en su clase de Iaido,  Pelayo con su katana  (de plástico) pero feliz como el que más y dejándome asustado de que a sus cinco años su comportamiento en el Tatami ha sido la de un alumno que quiere aprender.

Su hermana que ya lleva un poco más de tiempo practicando este deporte, el cual alterna con el judo, miraba a su hermano de reojo sonriendo ante los movimientos de éste.

¡Y cómo no! Allí se encontraba también mi amigo Antonio Mari, que a su vez ha comenzado a alternar  entrenamientos de IronMan y maratones con los de la filosofía de la lucha con katana.






Una vez terminado en entrenamiento de Iaido, me invita a acompañarle a nadar, declino la invitación ya que arrastro molestias de la caída de la MTB de hace un par de días, pero una vez llegado a casa, me remuerde la conciencia, preparo el macuto  y me voy a la piscina.

Cuando llego ya está en el agua y se sorprende al verme aparecer,  me remordía la conciencia quedarme en casa haciendo el vago (le comento) y me meto en su calle.

Me pongo a sus pies y durante 50 minutos lo tomo de liebre mientras hacemos pies de crol, nado con aletas, con palas, y demás artilugios y nuevamente acabo reventado  pero contento a la vez de no haberme dejado vencer por las molestias.

En fin, mañana más y si se puede mejor.
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