domingo, 28 de junio de 2009

TRAVESIA

Pues al final no pudo ser y mira que lo sufrí pero hay cosas que se te escapan de las manos.
Llegamos a Formentera tras un buen madrugón y tras bajar del barco nos dirigimos al lugar de la prueba, allí recogimos el gorro y la camiseta y rápidamente nos colocamos el neopreno.
Me encontraba muy tranquilo, demasiado diría yo, como si no fuese conmigo la cosa, hablando con unos y con otros y con solo una idea fija en la mente, terminar la travesía.


Sobre las 9 horas (un poquito más tarde) se da la salida, la primera tirada era un recorrido de unos 1500 metros, la mar estaba prácticamente calma, y el agua un poco turbia, no como suele ser habitual en esta isla que la trasparencia de las mismas hacen de nadar en aguas abiertas un auténtico espectáculo. Este tramo fue muy rápido (unos 25 minutos en realizarlo) me mantuve entre los grupos de cabeza y disfruté como un niño pequeño hasta que la primera medusa se posó sobre mi talón derecho, como todos habréis sufrido una picadura me ahorro el comentario.


Tras esta primera tirada se giraba a la izquierda en un cabo y en ese momento comienza a cambiar todo, aumenta el oleaje, las corrientes y para más inri la organización ha señalizado el recorrido con boyas de color negro (cosas del presupuesto supongo, pero tratar de localizar una boya negra de no más de un metro de altura en medio de un mar con olas y situadas en las zonas de acantilados cerca de tierra, vamos que era imposible distinguirlas) y comencé a nadar metros de más, pero aún así no había bajado el ritmo y seguía nadando alegremente hasta que sobre el km. 2.5 una medusa se me pone literalmente en el pie derecho, el trallazo fue tal que el gemelo se me subió en un acto reflejo, me giré cara al cielo y pegue un chillido de los buenos ¡que dolor!, pero volví a la posición de nado y seguí sin batir las piernas.

Poco a poco el agua iba calmando la picadura y el gemelo se iba relajando aunque seguía doliendo de lo lindo, sobre el 3km otra medusa se da el lote con mi otro pie y el otro gemelo que también se sube, me saltaban la lagrimas os lo juro, pero no quería rendirme, y lo de después ya fue increíble una de la boyas que teníamos que dejar a la derecha y que habían colocado cerca de tierra, debido al temporal que ya pegaba de lo lindo se había convertido en refugio de medusas y creo que ahí no se libró nadie, una se me metió entre los dedos de la mano otra me acribilló a través del gorro y salí de aquel lugar como alma que lleva el diablo.

Sigo nadando escocido y preguntándome que había hecho yo para merecerme tan mala suerte cuando de nuevo otra medusa en el pie y otra vez el gemelo arriba, ¡Dios! ya no sabía si reír o llorar y lo peor estaba por llegar, otra medusa en la frente y ya había perdido la cuenta.

Nuevo giro a la izquierda en otro cabo y ahí la mar ya es intratable, nado y nado y nado y no me muevo del sitio, cada vez que saco la cabeza para respirar veo la misma imagen, que me seguirá durante muchos días, la torre, una torre de vigilancia de épocas pasadas, que por más brazadas que daba no desaparecía de mi vista manteniéndose en el mismo ángulo de mi campo visual, es decir que no avanzaba ni un metro, así que decidí guiarme por el fondo y más de lo mismo por más brazadas daba menos me movía, en este momento me sobrevino el agotamiento tanto físico como mental, ya que tras conseguir dejar detrás de mi la dichosa torre se me acercó una moto de salvamento a la que me agarre para poder beber un acuarius que la organización me entregó en el agua, que decir, ¿Cuánto se tarda en beber una lata? y si os digo que tras beberla resulta que la torre me ha vuelto a adelantar, si si, la muy cabrona esta otra vez delante, la corriente me ha llevado hacía atrás, mi cabeza está a punto de estallar me siento agotado y sigo dando brazos, diviso la boya gracias a las indicaciones del de salvamento, se encuentra a unos quinientos metros entre dos rocas que salen del mar, a duras penas llego a ella, paso entre las rocas sigo unos doscientos metros , me pega otra medusa en la parte del tobillo izquierdo quemándome a horrores, me paro, levanto el brazo para que la moto de salvamento me vea y en ese momento desesperado me retiro, estoy viendo la meta en frente pero calculo que aún hay unos dos kilómetros así que no me veo con fuerza después de haber tardado casi 50' en hacer poco más de mil metros. Mirando el recorrido en google he nadado aproximadamente 5400 metros en 2h06´ de los cuales solo he disfrutado los primeros 25’ en los cuales me sentí feliz de estar realizando esta travesía.
Al final las medusas que me diezmaron y la corriente que no pude afrontar al no poder usar las piernas pudieron conmigo.

Triste por no haberlo logrado, pero a la vez y pasadas unas horas feliz por haber realizado un buen y duro entrenamiento (quién no se consuela es porque no quiere).
Perdonar este rollazo, pero quiero recordarlo el próximo año cuando me vuelva a enfrentar a ella.


Mi amigo y compañero Javi en cierta medida tuvo más suerte en la travesía y consiguió terminarla, eso si, tampoco se libró, cuando estaba a menos de 1000 metros de meta una medusa se le puso con todos sus tentáculos en la cara, el dolor que sintió fue tal que estuvo a punto de abandonar, solo el ver la playa cerca le animó a seguir y no veáis como le quedó la cara parecía el Jocker de Batman del hinchazón que también le sobrevino, pero él por lo menos logró su objetivo,asi que desde aquí mi más sincera enhorabuena.
En los momentos de escribir esto no tengo pies, más bien parecen botas del hinchazón, esperemos las pomadas trabajen ésta noche.
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